SÍNTOMAS PSICÓLOGICOS Y CONDUCTUALES DE LA DEMENCIA.

Autores: Mónica Minoshka Moreira Martínez  (MIR IV. Psiquiatria)  Gema Pedreira Fraga,  (EIR II. Salud Mental ).

Se realiza una revisión de artículos relacionados con la demencia y la aparición de síntomas de tipo psicológicos o conductuales que en el curso de la enfermedad, a partir de lo cual reunimos información clave para el diagnostico, la evaluación y el manejo de estos síntomas que con considerable frecuencia constituyen demanda de la atención psiquiátrica habitual.

Perlas clínicas:

  1. El termino de “behavioural and psychological symptoms of dementia” se acuña durante la conferencia de consenso convocada por la Asociación Internacional de Psicogeriatría en 1996, para aludir a signos y síntomas que aparecen en el curso de la demencia, previamente designados como “síntomas psiquiátricos”, “complicaciones conductuales” o “trastornos conductuales de la demencia”.perla
  2. Se trata de síntomas complejos, de etiología multifactorial, para los que se hace imprescindible descartar procesos que los desencadenen tales como: dolor, descompensación orgánica, deshidratación, infecciones, fármacos o ambientes inadecuados, etc.
  3. Para el diagnóstico se recomienda incluir escalas de evaluación, entre las cuales  destacan el NPI (Inventario Neuropsiquiátrico de Cumming) y BEHAVE-AD (Escala de Evaluación de Patología Conductual en la Enfermedad de Alzheimer).
  4. Estos síntomas pueden aparecer en cualquier momento de la demencia, apareciendo a veces incluso como primera manifestación de la misma. Algunos de ellos pueden servir como criterios diagnósticos para diferenciar las diferentes entidades de demencia.
  5. El manejo es bastante complejo. Aunque existe consenso limitado, las guías basadas en evidencia recomiendan tratamiento preferentemente no farmacológico primero; y tras comprobar una eficacia limitada se podría considerar tratamiento farmacológico.
  6. Los antipsicóticos siguen considerándose el tratamiento de elección para los síntomas psicóticos asociados a la demencia, y para el tratamiento de cuadros de agitación. Aplicar en periodos de corta duración por riesgos secundarios al tratamiento prolongado.

  INTRODUCCIÓN

Conocemos que la demencia es un síndrome clínico caracterizado por la pérdida de habilidades cognitivas y emocionales con la suficiente severidad como para interferir en el funcionamiento social y ocupacional de la persona. Dentro de este síndrome existen manifestaciones neuropsicológicas o neuropsiquiátricas, caracterizadas fundamentalmente por la presencia de cambios en el comportamiento.

Durante la conferencia de consenso convocada por la Asociación Internacional de Psicogeriatría en 1996, se acuña el término “behavioural and psychological symptoms of dementia” para aludir a una serie de signos y síntomas que previamente habían sido designados de diversas maneras (síntomas psiquiátricos, complicaciones conductuales, problemas de conducta) y que aparecen en la demencia1,2,8.

Se presentan con una alta prevalencia. Aproximadamente el 80% de los enfermos con demencia pueden presentar Síntomas Conductuales y Psicológicos de las Demencias (SCPD). Estos generan mucho sufrimiento tanto para el paciente como para el cuidador, agravando el deterioro cognitivo y precipitando la institucionalización2. Posiblemente esto se deba a la falta de conocimiento sobre los factores que los generan y la ausencia de una aproximación sistemática que favorezca su abordaje a nivel médico, familiar, social e institucional1.

Se trata de síntomas complejos, de etiología multifactorial (factores genéticos, neuroquímicos, neuropatológicos y biopsicosociales), en los que influye tanto la personalidad previa como la interacción con el medio ambiente1,2,8. A pesar de ello, se debe descartar la existencia de otras causas que puedan mediar la aparición de estos síntomas: el dolor, descompensación orgánica, deshidratación, infecciones, fármacos o ambientes inadecuados1,2.

  Síndrome Confusional SCPD
Inicio y curso Agudo y fluctuante Progresivo, esporádico o intermitente
Atención Dispersa Estabilidad relativa, con fluctuaciones
Conducta Impredecible Predecible
Signos físicos Taquicardias, temblor, sudoración, cambios de coloración y temperatura Ausentes
Causa y manejo Urgente, causa medica Modelo biopsicosocial.
** Tabla recogida de referencia 1

Los SCPD se pueden incluir en clúster o síndromes identificados, considerándose así dentro de tres tipos2:

– Trastornos del estado de ánimo (depresión, apatía, ansiedad)

– Agitación (agresividad, irritabilidad, inquietud, gritos y deambulación errática)

– Síntomas psicóticos (alucinaciones auditivas, visuales y delirios)

Tipos de síntomas conductuales y psicológicos de la demencia
Alucinaciones, Delirios, Agitación, Agresión, Depresión o disforia, Ansiedad, Apatía o indiferencia, Desinhibición, Irritabilidad o labilidad, Alteraciones motoras, Alteraciones del ciclo vigilia-sueño.
**Recopilación de referencias 1,2,3

Pueden aparecer en cualquier fase de la enfermedad, incluso como primer síntoma de la misma. En fases iniciales de la demencia pueden aparecer SCPD que pueden ayudar a diferenciar entre tipos de demencia. Así por ejemplo, la depresión es más común en Demencia Vascular, y las alucinaciones son más frecuentes en la Demencia por Cuerpos de Lewy que en la Enfermedad de Alzheimer. Personas con Demencia Fronto-Temporal presentan habitualmente comportamientos exhibitorios y de perdida de las funciones de control ejecutiva (desinhibición, inapropiación social, apatía). Conforme progresa la demencia aumenta la prevalencia e intensidad de los SCPD1,2,8.

DIAGNÓSTICO Y EVALUACIÓN

Para el diagnóstico es fundamental la observación y una entrevista adecuada, en la que se incluya una anamnesis completa (contenido del pensamiento, conciencia de enfermedad, vivencia del déficit, factores desencadenantes).

Es importante realizar también una entrevista a solas con el cuidador, que detalle las conductas que presenta el paciente y la evolución en el tiempo. Así como también una entrevista a solas con el paciente.

Tanto en el trabajo de Resiberg et al. como en el de Cumming et. al., se desarrolla la aplicación de dos escalas fundamentales en la evaluación1.

  • BEHAVE-AD (Escala de Evaluación de Patología Conductual en la Enfermedad de Alzheimer): una escala útil para la evaluación de patología conductual en Enfermedad de Alzheimer, así como su impacto sobre los cuidadores1,4.
  • NPI (Inventario Neuropsiquiátrico de Cumming): más amplio, flexible y más sensible al cambio. Siendo muy útil en la detección y en estudio de SCPD (Síntomas Conductuales y Psicológicos de la Demencia). Es el más utilizado, recomendada para valorar la intensidad y la frecuencia de los SCPD1,2,8.

De la misma manera, se pueden realizar una evaluación detallada con las siguientes escalas2,8:

  • CAMDEX (Cambridge mental disorders of the elderly examination): dirigida al diagnóstico de la demencia, con secciones de evaluación para el estado psicopatológico del paciente, mediante una entrevista estructurada.
  • Geriatric Mental State (GMS-AGECAT): es una entrevista clínica estandarizada.
  • ADAS (Alzheimer’s disease Assessment Scale): evalúa los cambios cognitivos y trastornos conductuales en pacientes con Enfermedad de Alzheimer.

Se pueden aplicar también escalas de evaluación para síntomas específicos2,8:

  • CMAI (Cohen Mansfiel Agitation Inventory): considerado el instrumento estándar para evaluación de la agitación.
  • RAGE (Rating of Aggressive behaviour in the elderly): permite evaluar la agresividad.
  • HAD (Hamilton Anxiety Depresion): instrumento de evaluación que cuantifica ansiedad y depresión.
  • CSDD (Cornell Scale for Depression in Dementia): que permite la realización del diagnóstico de depresión mayor, según criterios DSM-IV.
  • Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage.

RECOMENDACIONES DE MANEJO

Es bastante complejo. A pesar del limitado consenso, las guías basadas en evidencia recomiendan tratamiento preferentemente no farmacológico primero; y tras comprobar escasa eficacia se podría considerar tratamiento farmacológico3. Evidencias actuales sugieren que el tratamiento no farmacológico, incluyendo intervención sobre el cuidador principal, demuestran mejores efectos que el tratamiento farmacológico1,2.

Es necesario plantear inicialmente una intervención basada en la comprensión del proceso, modificación de factores desencadenantes y actitudes que fomenten la confianza y el control de la situación.

Es importante recordar que la eliminación completa de los SCPD no siempre es posible, y esto debe explicarse a los cuidadores, recordando que muchas veces el SCPD es una manera de compensar y sobrevivir a la enfermedad, incluso a veces no se trata estrictamente de un SCPD si no de una reacción personal del sujeto que merece respeto.

MEDIDAS NO FARMACOLOGICAS

A partir de las guías de demencia, es fundamentalmente el primer escalón del tratamiento del paciente con demencia2,3, pudiendo diferenciarse en dos tipos:

Orientadas al enfermo1,4,5:

  • Estimulación cognitiva. Facilitación general y temática de operaciones cognitivas basada en evocación, relación y procesamiento. Se persigue la orientación y la mejoría afectiva.
  • Estimulación cognitiva grupal: implicación en actividades verbales (orientación, recuerdo, asociaciones…) y de otro tipo con el fin de promover el funcionamiento cognitivo y social.
  • Estimulación cognitiva grupal enriquecida: aplicación de técnicas de:
    • Elaboración cognitiva y afectiva a partir de acontecimientos o experiencias del pasado remoto (acontecimientos vividos, canciones antiguas…).
    • Relajación. Intervención de corte físico y cognitivo dirigida a liberar al paciente de la tensión muscular y de la ansiedad.
    • Ayudas externas. Utilización de material o dispositivos que sustituyen alguna de las capacidades cognitivas perdidas, con el fin de recuperar o mantener alguna actividad funcional o social relevante para el enfermo. Por ejemplo: uso de agendas para recordar las citas, o uso de avisadores para tomar la medicación.
    • Apoyo y psicoterapia. Aprendizaje de estrategias cognitivo – conductuales para soportar el estrés derivado de la pérdida de capacidades cognitivas.
  • Entrenamiento cognitivo. Aprendizaje o refuerzo de operaciones cognitivas específicas; por ejemplo: asociación de nombres y caras a través de la elaboración de relaciones semánticas por parte del propio paciente.
  • Rehabilitación cognitiva. Aprendizaje o refuerzo de operaciones cognitivas altamente individualizado, dirigido a mantener o a recuperar capacidades funcionales o sociales relevantes para el enfermo.
  • Validación. Combinación de distintas técnicas (reminiscencia, orientación, tacto, etc.) con el fin de empatizar de forma afectiva con el paciente.
  • Intervenciones conductuales. Actuaciones basadas en el análisis de los antecedentes y consecuencias de la conducta, con vista a reforzar las conductas adaptadas o que generan placer, y a modificar las conductas desadaptadas o que generan sufrimiento.
  • Intervenciones sensoriales. Utilización de estímulos dirigidos a alguno de los sentidos, con el fin de favorecer las operaciones cognitivas o de mejorar la afectividad o la conducta. Como la utilización de masaje y tacto, uso de la luz, olores, sonidos, estimulación multi-sensorial.
    • Masaje y tacto. Grupo de intervenciones que, a través del contacto físico, buscan la mejoría afectiva y conductual.
    • Terapia de luz. Utilización de luz en distintas frecuencias e intensidades para conseguir una mejor sincronización del ritmo circadiano natural de sueño y vigilia.
  • Entrenamiento actividades de la vida diaria (AVD). Práctica guiada mediante la mínima ayuda necesaria, ofrecida de forma gradual (estímulo verbal, visual o físico) de alguna actividad de la vida diaria, con el fin de mantener la mayor autonomía posible en dicha actividad.
  • Ejercicio físico. Ejecución guiada (mediante indicación verbal o por imitación) de ejercicio aerobio dirigido a mejorar la resistencia, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación.
  • Terapia recreativa. Propuesta y ejecución de actividades lúdicas guiadas o supervisadas, ya sea de forma individual o en grupo, con el fin de provocar una mejoría global (cognitiva, conductual, afectiva y social).

    cidadeOU1

    Puentes sobre el Miño (Ourense)

  1. Musicoterapia. Utilización de la música de forma activa o pasiva, dirigida a estimular capacidades cognitivas, a provocar un refuerzo afectivo y a mejorar el estado físico.
  2. Elaboración guiada de obras con valor artístico (pintura, teatro, etc.) adaptada a las posibilidades del paciente, dando prioridad al refuerzo afectivo.
  • Terapia con animales. Utilización de animales de compañía para motivar al paciente y provocar una mejoría global.
  • Intervenciones multi-componente para el paciente. Combinación de alguna de las anteriores.

Orientadas al cuidador5:

  • Apoyo al cuidador. Provisión de información relacionada con la demencia y sus causas, y de apoyo poco estructurado (vías para la descarga o refuerzo afectivo).
  • Educación y entrenamiento. Aprendizaje de técnicas de tipo cognitivo-conductual dirigidas a manejar el estrés derivado del papel de cuidador (resolución de problemas, reestructuración cognitiva).
  • Se educa progresivamente al cuidador en la existencia y utilización de servicios sociales y sanitarios que pueden aliviar la carga.
  • Cuidados de respiro. Aplicación rutinaria de servicios dirigidos a aliviar la carga (ayuda en el domicilio, ingreso de respiro, centro de día, etc.) de forma no individualizada.
  • Intervención multi-componente. Combinación de alguna de las anteriores.
  • Intervenciones multi-componente para el paciente y el cuidador. Se suman o se integran intervenciones dirigidas al paciente y al cuidador, según las características y necesidades del paciente y del cuidador. Dentro de esta, destacan las intervenciones de asesoramiento en el domicilio.

Entre otras también se pueden incluir1:

  • Modificaciones del entorno para eliminar o disminuir potenciales riesgos, y simplificar las ABVD.
  • Corregir en lo posible las deficiencias visuales y auditivas que existan en el paciente.
  • Educar al cuidador sobre sintomatología propia de la enfermedad.
  • Vigilar la presencia de colapso, depresión, ansiedad o maltrato del cuidador.
  • Recomendar actividad física del paciente para mejorar funcionalidad.competencias
  • Incentivar al paciente a realizar la mayor parte Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD), ajustadas a sus capacidades.
  • Actividades recreativas y ocupacionales con supervisión según la gravedad del deterioro.

Una revisión Cochrane por Richter y col. concluye que la implementación de programas de intervención no-farmacológica conseguían una reducción en el uso de medicación antipsicótica, pero que el efecto global de estos programas siguen siendo poco claros3.

MEDIDAS FARMACOLOGICAS:

Aunque existe consenso entre profesionales científicos y clínicos sobre la prioridad del manejo no farmacológico, es necesario ocasionalmente recurrir a tratamientos farmacológicos, siempre que se enmarque en una serie de principios fundamentales1,8.

  1. Siempre que no existan contraindicaciones o intolerancias, el tratamiento de base debe realizarse con Memantina o Inhibidores de la Acetilcolinesterasa. Estos pueden prevenir o aliviar por si mismos los SCPD o permitir que otros fármacos que sean necesarios para estos síntomas se empleen con menos dosis1.
  2. Existen SCPD que pueden desaparecer con el tiempo. En estos casos es importante sopesar riesgos y beneficios y revisar frecuentemente la necesidad del fármaco y de reducción de dosis para comprobar si siguen siendo útiles1.
  3. Es importante personalizar el tratamiento en función de las posibles comorbilidades, los tratamientos concomitantes y los efectos adversos esperables1.

RECOMENDACIONES GENERALES PARA EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Los SCPD más próximos a síndromes psiquiátricos propios (depresión, ansiedad, psicosis) son susceptibles de mejorar con fármacos específicos. No así los SCPD más complejos (hiperfagia, hiperactividad motora, identificación errónea, fenómeno de puesta de sol, vocalizaciones…), siendo su  eficacia cuestionable o nula, recomendándose por tanto una actuación multidisciplinar en caso de requerir empleo de fármacos1.

  1. ANTIPSICÓTICOS

Son considerados de primera elección principalmente en tratamiento de síntomas psicóticos en pacientes con demencia, siendo útil también en el tratamiento de agitación2,7.

Se recomienda su uso durante tiempo limitado3, ya que se ha asociado con un incremento del riesgo de Accidente Cerebro Vascular (ACV), así como también a mayor riesgo de mortalidad. Esto es así más frecuente con la Risperidona, siendo poca la evidencia asociada a Quetiapina2. En todo caso, los antipsicóticos atípicos siguen considerándose la mejor opción de tratamiento en síntomas específicos como: agitación, agresividad o ideación paranoide; que pueden aparecer en la evolución de la demencia2,3.

Los efectos adversos asociados incluyen sobre todo efectos anticolinérgicos, hiperprolactinemia, hipotensión postural, prolongación de QT, disfunción sexual y síntomas extrapiramidales. Puede asociarse también a incremento de peso, mayor riesgo de síndrome metabólico, empeoramiento cognitivo, somnolencia y alteraciones de la marcha1,2,8

Los pacientes con Demencia por Cuerpos de Lewy presentan mayor riesgo de efectos adversos con tratamiento con antipsicóticos atípicos, pudiendo ser estos más intensos que otros tipos de demencia3.

  1. ANTIDEPRESIVOS

Los antidepresivos tricíclico presentan mayor actividad anticolinérgica, presentando beneficios limitados frente a riesgos potenciales en el tratamiento de la depresión en pacientes con demencia. Se sugiere mejor tolerancia y respuesta favorable al tratamiento con Inhibidores de la Recaptación de Serotonina (ISRS)2,4,8. Según datos recogidos de una revisión de estudios clínicos, se encontró evidencia de reducción de episodios de agitación con Sertralina y Citalopram2.

Se recomienda su uso especialmente en depresión, ansiedad e impulsividad. Es menos aconsejable el uso de Antidepresivos Tricíclicos por su mayor actividad anticolinérgica (sequedad de boca, retención urinaria, síndrome confusional, empeoramiento cognitivo), además de efectos adversos como hipotensión ortostática, alteraciones de la glucosa, prolongación de QT, cambios de peso y caídas. Siendo mejor tolerados los ISRS, aunque conviene recordar el riesgo de extrapiramidalismo, así como también efectos adversos asociados como nauseas y vómitos, cefalea, alteraciones en el patrón del sueño, diarrea, temblor, disfunción sexual e hiponatremia2,7.

La trazodona ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de episodios de agitación en pacientes con demencia, administrándose con precaución por efectos de hipotensión postural, sedación y sequedad de boca. En general, la recomendación es de administrar en una pauta nocturna7.

  1. BENZODIACEPINAS

Son frecuentemente utilizadas en pacientes con demencia, sin embargo, los beneficios y su seguridad en estos casos no resultan convincentes4.

En estas edades es mayor la sensibilidad a determinados efectos adversos o secundarios de estos fármacos. Fundamentalmente a la ataxia y la depresión respiratoria, así como a un incremento de problemas de tipo cognitivo y motores a largo plazo, que aumentan el riesgo de caídas y fracturas. Aunque es infrecuente, presentan también más riesgo de agitación paradójica1.

Una exposición prolongada a Benzodiacepinas en pacientes con demencia puede producir una aceleración del deterioro cognitivo, incluso aumentando la severidad del mismo4.

La hipofuncionalidad hepática asociada al envejecimiento alarga la semivida de estos fármacos; mientras que la vía metabólica de glucoconjugación apenas se modifica, por lo que se recomiendan aquellas que utilicen esta vía (lorazepam, el oxacepam y el temacepam)2,4,8.

  1. ESTABILIZANTES DEL HUMOR

Se asocia a ligera eficacia en casos de agitación y agresividad, especialmente con la Carbamazepina2 pero algún estudio demostró empeoramiento de alucinaciones1.

Se debe tener precaución por sedación, alteraciones de la marcha y temblor. Otros riesgos incluyen alopecia, trombocitopenia, hiperamonemia, pancreatitis, alteraciones hepáticas, cambios cognitivos y mortalidad2. La Carbamacepina se ha asociado a casos de hepatitis, discrasias sanguíneas y alteraciones cognitivas2.

  1. INHIBIDORES DE LA ACETILCOLINESTERASA Y MEMANTINA

Su eficacia en el tratamiento de SCPD es escasa y no se detecta evidencia significativa al respecto2. Por su parte, se asocia a efectos adversos tales como diarrea, náuseas y vómitos, bradicardia y sincope (aunque menos frecuente).

Los Inhibidores de la Acetilcolinesterasa pueden presentar, aunque en poca frecuencia, interacciones con otros fármacos, debido a su metabolización por las enzimas CYP2D6 y CYP3A46. Lo que puede ser significativo en estos pacientes debido a la hipofuncionalidad hepática y renal asociada a la edad6. Muchos de sus efectos adversos están relacionados fundamentalmente con su acción anticolinérgica a nivel periférico, pudiendo provocar o agravar bradiarritmias7.

Respecto a la Memantina, su eliminación renal condiciona que aquellos hábitos dietéticos que puedan alterar el pH urinario, con el consecuente impacto en su perfil farmacocinético, deben ser evitados6. Por otro lado, puede producir un aumento en los niveles del fármaco, y por lo tanto resultar toxico en el anciano, su coadministración con agentes como la cimetidina, la ranitidina, procainamida, quinidina, quinina y nicotina (utilizan el mismo sistema de transporte catiónico renal)6.

**Se destaca la eficacia del METILFENIDATO en casos de pacientes con apatía, así como el uso de CLORMETIAZOL para casos de insomnio dada su buena tolerancia1,7.

BIBLIOGRAFÍA:

Biblioteca Psiquiatria

  1. 1. Olzarán – Rodriguez, J.; Agüera-Ortiz, L.F.; Muñiz- Schwochert, R. SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS Y CONDUCTUALES DE LA DEMENCIA: PREVENCIÓN, DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO. Rev Neurol 2012, 55 (10): 598 – 608.
  2. Helen C. Kales, Laura N. Gitlin, Constantine G. Lyketsos. Assessment and Management of behavioural and psychological symptoms of dementia.BMJ, 2015; 350:h369. https://www.researchgate.net/publication/273120006
  3. Majda Azermai. Dealing with behavioural and psychological symptoms of dementia: a general overview. Psychology Research and Behaviour Management. 2015: 8
  4. Michaela Difrancesco, Josef Markstenier, W. Wolfgang Freischhacker, Imrich Blasko. Running Head: Benzodiacepines in Alzheimer´s disease. International Journal of Neuropsychopharmacology Advance Access published May 19, 2015. http://ijnp.oxfordjournals.org
  5. Olzarán – Rodriguez, J.; Muñiz- Schwochert, R. Mapa de Terapias no farmacológicas para Demencias tipo Alzheimer. Guía de iniciación técnica para profesionales.2009.
  6. Giuzeppe Pascualetti, Sara Tognini, Valeria Calsorano, Antonio Polini, Fabio Monzani. Potencial drug-drug interactions in Alzheimer´s patients with behavioural symptoms. Clinical Interventions in Aging 2015:10 1457–1466.
  7. Brañas Baztan F, Serra Rexach J.A. Orientación y tratamiento del anciano con demencia. Inf Ter Sist Nac Salud 2002; 26: 65-77.
  8. Guía de práctica clínica sobre la atención integral a las personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Apartado 8.4 Tratamiento de los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia.

Preguntas para reforzar el aprendizaje:interrogante

1. ¿Cuál o cuáles podrían considerarse causa de los Síntomas Conductuales y Psicológicos de la Demencia?
a. Factores genéticos

b. Causas neuroquímicas

c. Origen biopsicosocial

2. A diferencia del Síndrome Confusional, los SCPD son:
a. De inicio agudo y curso fluctuante

b. Suelen estar ausentes signos físicos como taquicardia, temblor o sudoración.

c. Presentan la atención dispersa y conducta es totalmente impredecible

3. De los siguientes cuales pueden considerarse SCPD:
a. Alteraciones motoras

b.  Vómitos

c. Delirios paranoides

4. Son útiles diversas escalas en la evaluación de los síntomas, cuál de las siguientes se considera la más utilizada y recomendada en la valoración de la intensidad y frecuencia de los SCPD:
a. Escala RAGE (Rating of Aggressive behaviour in the elderly)

b. NPI (Inventario Neuropsiquiátrico de Cumming)

c. ADAS (Alzheimer´s disease Assessment Scale)

5. En el  manejo de los SCPD, cual es considerado el primer escalón de tratamiento según las guías de demencia:
a. Antipsicóticos atípicos

b. Medidas no farmacológicas

c. Esperar, pues la mayoría de los síntomas desaparecen con el tiempo.

6. De las siguientes medidas no farmacológicas, cuales son orientadas al cuidador:
a. Terapias recreativas (Musicoterapia, Arteterapia)

b. Intervenciones sensoriales

c. Educación y entrenamiento

7. Elija la opción CORRECTA de las siguientes afirmaciones:
a. Los antipsicóticos siguen considerándose de primera elección en tratamiento de los síntomas psicóticos en pacientes con demencia.

b. No se ha asociado el uso de Antipsicóticos con un incremento en el riesgo de ACV.

c. Los pacientes con Demencia por Cuerpos de Lewy son menos sensibles a los efectos adversos de los antipsicóticos.

8. Seleccione cual es la opción FALSA en las siguientes afirmaciones:
a. Los antidepresivos tricíclicos presentan mayor actividad anticolinérgica

b. Aunque es infrecuente, existe riesgo de agitación paradójica con administración de Benzodiacepinas en pacientes con demencia.

c. Los Inhibidores de la Acetilcolinesterasa no presentan interacciones farmacológicas significativas ya que no tienen metabolismo hepático.

 

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